Demasiadas cosas deberían cambiar en un club que va hacia la Primera División. Para empezar al máximo accionista no le interesa el fúbol, con esa única razón el futuro del Hércules es indeciso. Eso es el principio de una serie de factores que desencadenan en fracaso. Todo parece ir bien, pero cuando las cosas se hacen mal al final se acaba pagando. Esto no tiene nada que ver con las últimas derrotas que ha cosechado el Hércules, sino más bien sobre la mala administración del club. Desde fuera las cosas se ven bien cuando todo está bien y se ven mal o muy mal cuando todo va mal. Es lógico. Desde que tengo uso de razón a la afición del Hércules se la ha tratado como si fuera basura y, aún así, siempre hemos estado ahí dando la cara en todo momento hayamos perdido o ganado. Pero las personas que están en el club no entienden de sentimientos. Hacedme caso, sé de lo que estoy hablando. Parece que algunos entienden la palabra sentimiento pero el dinero no les deja ver mas allá de esa simple palabra.
La solución al problema de como estar dentro del club por la eternidad es simple: oír, ver y callar. Si sigues todas las órdenes que llegan desde arriba estén bien o mal sin quejarte es igual a éxito asegurado. Pero eso no es lo que me han enseñado. Si algo está mal hay que decirlo. Si muchas de las personas que están ahí dentro valoran más a las personas por su dinero que por los sentimientos, no merecen estar ahì. Muchos sintieron al Hércules y ayudaron con su dinero. Si el Chepa está viendo en lo que se ha convertido el Hércules, si Rico Pérez les explicase lo que es ser herculano....
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